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El cierre de plantas en verano provoca el colapso del hospital

El cierre de plantas en verano provoca el colapso del hospital

La plantilla del Alvarez-Buylla alerta del caos hospitalario

13/08/2008 S. GUTIERREZ (La Voz de Asturias)

La junta de personal del área sanitaria VII denunció ayer "la caótica situación" que, según alertan, se sufre en el hospital comarcal Alvarez-Buylla de Mieres como consecuencia "del cierre de plantas en la época estival". Según los representantes de los trabajadores, a pesar de que la decisión de cerrar algunas zonas se pretende explicar sobre la base de que durante la temporada de verano hay una menor actividad tanto quirúrgica como asistencial, se trata de "justificaciones que no son reales". En este sentido, desde la junta de personal del centro hospitalario que da servicio a los municipios de Mieres, Lena y Aller se aportaron los datos de actividad del pasado día 11 de agosto en el área de Urgencias, que atendió a un total de 92 pacientes, de los que 20 quedaron ingresados.

Con estos datos encima de la mesa como ejemplo, la junta de personal considera que la situación es grave y señala que no es la primera vez que se alerta de una situación similar. Además, los representantes de los trabajadores del área sanitaria VII aprovecharon también para denunciar el "éxodo masivo" de profesionales sanitarios a otras comunidades autónomas y países como consecuencia de "la escasa oferta de empleo en Asturias". Consideran que se da la "paradójica situación", por tanto, de que en situaciones de necesidad real "no se dispone en las listas de demandantes de empleo de estos profesionales". Temas que preocupan a la junta de personal del hospital Alvarez-Buylla, que espera que se pueda poner fin a los problemas que existen en la actualidad en el centro.

Esta no es la primera vez que los representantes del hospital ponen encima de la mesa las deficiencias de personal e instalaciones, sobre todo en épocas de verano o Navidad. De hecho, una de las últimas denuncias que hizo la junta de personal fue en relación a "la falta de medios" que sufría el servicio de Urgencias durante le pasada temporada navideña. En aquel momento, los representantes de los trabajadores tildaron de "crítica" la situación.

El cierre de plantas en verano provoca el «colapso» del hospital, según la plantilla

La junta de personal dice que el Álvarez-Buylla está saturado al tener ocupadas las 144 camas disponibles tras producirse veinte ingresos el pasado lunes

MieresdelCamino,(LaNuevaEspaña)
DavidMONTAÑÉS

La junta de personal del Hospital Álvarez-Buylla de Mieres calificó ayer de «caótica» la situación en la que se encuentra el centro sanitario debido al cierre de plantas establecido durante los meses de verano. Según los facultativos, la elevada actividad que está asumiendo la plantilla mantiene muchos servicios «al borde del colapso». Los portavoces de los trabajadores apuntaron ayer que el pasado lunes la unidad de urgencia atendió a 92 pacientes, «quedando ingresados 20». Así, la junta señaló que en estos momentos están ocupadas 144 camas, «prácticamente el cien por ciento de la oferta». La planificación estival de la gerencia del Álvarez-Buylla no es compartida por los representantes de los trabajadores: «No es cierto que la actividad descienda durante el verano», puntualizaron los responsables de la junta de personal. «El problema es grave, ya que debido a que todos los hospitales de la región se encuentran en una situación similar por al cierre de plantas, no se pueden desviar pacientes». Los facultativos dibujaron ayer un panorama desalentador: «Actualmente se está produciendo en la región un éxodo masivo de profesionales a otras comunidades».

El Hospital Álvarez-Buylla procedió en julio al cierre de un área de hospitalización con un total de 24 camas. Según las planificación del centro, en agosto esta cifra se ha doblado. Esta práctica es habitual por estas fechas, ya que según la gerencia la demanda asistencial se reduce en mayor medida. La estimación es mantener la medida hasta principios de septiembre, según indicaron fuentes hospitalarias. Las mismas fuentes también especificaron que es posible que a lo largo del verano se lleven a cabo otros cierres provisionales de dependencias, en este caso para llevar a cabo tareas de limpieza y mantenimiento, orientadas principalmente a pintar las instalaciones y a desarrollar pequeñas reformas. Ésta es una práctica habitual en los hospitales en la época estival.

La junta de personal considera que los recortes que están teniendo lugar en el centro sanitario de Murias se traducen en «una peor atención a los enfermos». Los portavoces de la plantilla defienden que los vecinos de la comarca del Caudal deben ser informados de la realidad asistencial que reciben: «Consideramos que no se puede engañar a los pacientes y es importante que conozcan la situación en que se encuentra el complejo de Murias», señaló el secretario de la junta, Juan Servando Castañón.

El centro de salud Mieres Sur espera su mobiliario para abrir

El centro de salud Mieres Sur espera su mobiliario para abrir

Las instalaciones, cuya inversión ronda los 8,5 millones, tenían que haber entrado en servicio durante la pasada primavera

 

10.08.08 - JULIO VIVAS, MIERES, para El Comercio

 

La Consejería de Salud del Principado de Asturias ultima la apertura del centro de salud Mieres Sur. Tras la conclusión de las obras de construcción, las instalaciones se encuentran a la espera del mobiliario y el posterior traslado del personal sanitario y administrativo a las nuevas dependencias, algo que podría producirse en las próximas semanas. A pesar de esta premura, las instalaciones se abrirán con varios meses de retraso, ya que el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, había anunciado durante la colocación de la primera piedra del nuevo hospital Álvarez Buylla de Mieres, a finales de 2007, que el citado centro de salud estaría en marcha durante la pasada primavera. Las instalaciones sanitarias cuentan con una inversión de 8,5 millones de euros y prestará servicio de consulta de atención primaria a una población de casi 13.000 personas, así como de más de 35.000 en el servicio de urgencias.

Asimismo, el centro dispondrá de una superficie próxima a los 5.000 metros cuadrados y atenderá a unos 16.000 vecinos. Entre los servicios que acogerá se encuentran los de Medicina General, Pediatría, Urgencias e Inspección. Además, será la sede la gerencia de Atención Primaria del área sanitaria VII y de una Unidad de Salud Pública. Además, las instalaciones contarán con ocho consultas de medicina de familia, dos de pediatría, servicio polivalente, odontoestomatología y trabajo social.

Por otro lado, con la apertura de estas nuevas instalaciones, también saldrá beneficiado el centro Mieres Norte, ya que ganará en espacio al trasladarse la gerencia de área al nuevo edificio. El presupuesto para adaptar el entorno a las nuevas necesidades ronda los 3,5 millones de euros.

Junto a la creación del centro de salud Mieres Sur, la Consejería de Salud ultima también otros dos proyectos para el concejo. Por un lado está el consultorio de Turón, cuya previsión de apertura está estimada para finales del presente ejercicio. Las dependencias, que estarán instaladas en el edificio del antiguo colegio de La Salle, tienen un presupuesto inicial de casi 2,2 millones de euros. Estas instalaciones sanitarias dependerán directamente del centro de salud de Figaredo y darán servicio a 5.137 personas.

También el Principado se encuentra inmiscuido en la construcción del nuevo hospital Álvarez Buylla, que sustituirá al actual de Muries. La inversión prevista en esta edificación es de 34,4 millones de euros y estará terminado para 2010. El hospital será el centro de referencia del área sanitaria VII de la comarca del Caudal.

EL NUEVO HOSPITAL DE MIERES

EL NUEVO HOSPITAL DE MIERES

La empresa Gispasa defiende que las obras del centro sanitario de Santullano «van según los plazos previstoVista aérea de los trabajos de excavación del nuevo Hospital de Mieres. gispasa

 
Aitana CASTAÑO Mieres del Camino, (l.n.e)

«Aquí va el aparcamiento, es el sótano menos dos». Bracea Alfonso de Carlos, gerente de la empresa pública Gestión de Infraestructuras Sanitarias de Asturias (Gispasa), que, desde el mes de enero, construye el nuevo hospital de Mieres en el barrio de Santullano. Los camiones no paran de entrar y salir (hasta 150 vehículos de grandes dimensiones sacan, cada día, escombro del solar).

La obra «va bien», cumpliendo la previsión, «pese a las críticas de los que dicen que estamos parados». Si todo va sobre el calendario, en poco más de un mes los mierenses podrán empezar a ver el esqueleto del futuro centro sanitario comarcal. Por ahora sólo se ven las tripas, que ya es bastante.

La construcción del nuevo equipamiento sanitario se ejecuta según el proyecto elaborado por la unión temporal de empresas Tecnia Ingenieros, S. A.-Argola, S. L., bajo la dirección del arquitecto Luis González Sterling, y tiene un plazo de ejecución de 32 meses, de los que ya se han cumplido ocho. «La primera piedra se puso a principios del mes de enero, la obra en sí no pudo empezar hasta marzo ya que, en un principio, hubo que hacer numerosas gestiones para trasladar dos líneas (una de telefonía y otra de luz) que circulaban por los extremos del solar», explica De Carlos. «La tramitación se hizo todo lo rápido posible y en un trimestre se solucionó», recalca el gerente de Gispasa.

Tras el percance de la existencia de las dos líneas en el terreno del hospital, comenzó la obra en sí. Lo primero fue construir el muro perimetral, que en algunas zonas llega a ser de nueve metros de altura (desde el ras de la carretera hacia abajo) y que mide 477 metros de longitud. La fase del movimiento de tierras es fundamental para el desarrollo de la obra. No en vano, se trata construir el que será el final del edificio, el que tendrá que sostener todo el equipamiento. El muro está hecho con 540 pilotes, en los que se han utilizado 3.100 metros cúbicos de hormigón. En cuatro meses se ha excavado un total de 42.575 metros cúbicos de tierra (datos del último día de julio). «La excavación se encuentra cerca del 70 por ciento del total», apunta el arquitecto González Sterling. «Se cumplen con holgura los plazos programados para esta parte de la obra», refuerzan desde Gispasa. Septiembre será el mes clave para muchas cosas. De Carlos explica que «la gente podrá ver cómo va la obra ya que los edificios comenzarán a levantarse». Será entonces cuando los trabajos del nuevo hospital, que dará servicio a un total de 75.000 habitantes del valle del Caudal, reciban la visita del ministro de Sanidad, Bernat Soria.

El plan funcional potenciará el servicio del hospital de día que dispondrá de ocho camas. El área de urgencias albergará ocho boxes generales de exploración, nueve boxes específicos, seis de observación de 24 horas y ocho de observación de 48 horas. Una de las principales novedades será la creación de una unidad de hemodiálisis.

Lectura de la Memoria 2007 del SESPA...LISTAS DE ESPERA

Lectura de la Memoria 2007 del SESPA...LISTAS DE ESPERA

 

Asturias

Salud envió a la privada el doble de pacientes en 2007 para reducir sus listas de espera

 

07.08.08 - LAURA FONSECA| GIJÓN para EL COMERCIO

 

Casi 3.000 enfermos fueron operados en el Centro Médico y la Clínica Asturias

 

El Hospital Valle del Nalón tiene el récord de demora para un especialista: 363 días

 

La sanidad privada fue el pasado año la tabla de salvación de la pública. Al menos, a la hora de reducir sus listas de espera. Y es que a lo largo 2007, el Servicio de Salud del Principado (Sespa) acabó enviando a centros privados el doble de pacientes que en 2006. ¿El motivo? Paliar las largas demoras quirúrgicas que acumulaban los hospitales públicos entrado el último cuatrimestre de 2007, al poco tiempo de tomar posesión el consejero de Salud, Ramón Quirós.

En total, fueron casi 3.000 los enfermos de la sanidad pública que acabaron siendo operados en centros privados. Hablamos de la Clínica Asturias y el Centro Médico, los dos de titularidad privada y situados en Oviedo, con los que el Principado tiene concertada actividad extraordinaria.

Los datos aparecen reflejados en la Memoria Anual del Sespa, donde se señala que en 2007 fueron remitidos a ambos centros un total de 2.921 pacientes quirúrgicos. En la Clínica Asturias fueron intervenidos 2.615 enfermos procedentes de las listas de espera de la pública mientras que por los quirófanos del Centro Médico pasaron otros 306. La cifra, los casi 3.000 pacientes, duplica casi con exactitud a la de 2006, cuando el Sespa había vasculado hacia la red privada sólo 1.464 personas.

Lo cierto es que este incremento de derivaciones de enfermos se da exclusivamente en los centros privados. En el resto de hospitales concertados, los que están financiados casi al cien por cien por las arcas regionales, hubo incluso un descenso del volumen de pacientes remitidos desde la pública. Se trata de los hospitales Monte Naranco, Cruz Roja y Avilés.

Llegados a este punto cabe aclarar que si bien el Sespa incluye en el mismo listado de centros concertados a la Clínica Asturias y al Centro Médico, se trata en ambos casos de entidades que se financian con fondos privados. No ocurre lo mismo con otros hospitales también concertados pero que son, podría decirse, semipúblicos. Es el caso de Cruz Roja, en Gijón, o del Monte Naranco, que funcionan y sobreviven gracias a la actividad sanitaria que conciertan con el sistema público, es decir, el Sespa.

Gran parte de las derivaciones de la pública a la privada tuvo lugar entre octubre y diciembre de 2007. El Sespa, ya entonces gerenciado por Elena Arias, autorizó el traslado masivo de enfermos quirúrgicos al encontrarse con una lista de espera excesivamente abultada y difícil de asumir por los quirófanos de los ocho hospitales dependientes del Servicio de Salud. Quedaban por delante sólo cuatro meses para acabar 2007 y había más de mil pacientes que acumulaban demoras superiores al medio año.

 

Plan de choque

 

Tal y como entonces adelantó EL COMERCIO, el punto negro estaba en el Hospital Central, que a lo largo del verano de 2007 -en pleno cambio de autoridades sanitarias y también de gerentes- quintuplicó las demoras quirúrgicas de más de seis meses. Entre julio y octubre, pasó de tener 189 pacientes con esperas por encima del medio año a más de un millar.

En octubre de 2007 Elena Arias ordenó la puesta en marcha de un plan de choque. La actuación consistió básicamente en trasladar hacia centros concertados a 900 pacientes que llevaban esperando más de seis meses para ser intervenidos en hospitales del Sespa. Arias aseguró en aquel entonces que la mayor parte de las derivaciones se realizarían a centros público-concertados. Ahora, la Memoria del Sespa de 2007 desvela que muchos de esos enfermos fueron operados en centros privados.

Pese a todo, el Sespa no logró erradicar en 2007 las demoras quirúrgicas de más de seis meses. Aunque protagonizó un descenso casi titánico, le quedaron en la ’bolsa’ 52 pacientes con esperas de 180 días dentro de una lista quirúrgica global que a fecha del 31 de diciembre afectaba a 14.866 personas.

La reducción de los tiempos para operarse en el sistema público es uno de los compromisos que asumió el consejero de Salud nada más jurar su cargo en julio de 2007. Sin embargo, las demoras de más de 6 meses amenazan con convertirse en su talón de Aquiles, ya que a lo largo de 2008 aumentaron hasta afectar a 122 personas.

La Memoria del Servicio de Salud revela otro dato sorprendente que sitúa al Hospital Valle del Nalón con récord de demora para acudir a un médico especialista, donde hubo un paciente que llegó a aguardar 363 días

LA REUNION DE AYER EN LOS MEDIOS DE COMUNICACION

LA REUNION DE AYER EN LOS MEDIOS DE COMUNICACION

El Sespa habla de avances en la jornada de tarde y el SIMPA observa «más de lo mismo»

 

Los médicos advierten de que darán respuesta a medidas unilaterales y UGT denuncia el «enconamiento» en el pago de la carrera

  

UGT, CCOO y USIPA exigen la dimisión del director general de Función Pública  (LEER MAS)

Como todos los años en el periodo estival …

Como todos los años en el periodo estival …

Los hospitales de Murias y Riaño recortarán más de cien camas durante el mes de agosto

La medida podría alargarse durante el mes de septiembre si la demanda asistencial de los centros sanitarios así lo permite

 

Mieres / Langreo,
Miguel Á. GUTIÉRREZ para La Nueva España

La llegada de la época estival marca cada año un descenso de la actividad asistencial que suele llevar aparejado el cierre parcial de instalaciones sanitarias. Este verano los hospitales de la comarca del Nalón y del Caudal clausurarán varias plantas hospitalarias coincidiendo con el período vacacional. Los cierres, que ya se iniciaron con la entrada del mes de julio, se incrementarán en agosto hasta alcanzar un total de 108 camas fuera de servicio en Mieres y Langreo. La medida es flexible y podrían alargarse a lo largo del mes de septiembre en función de la demanda asistencial que se registre.

En la comarca de Caudal, el Hospital Álvarez Buylla ya ha procedido al cierre de un área de hospitalización con un total de 24 camas, a las que habrá que sumar otra cifra similar cuando el calendario marque el mes de agosto, la época en la que la demanda asistencial se reduce en mayor medida. La estimación es mantener la medida hasta principios de septiembre, según indicaron fuentes hospitalarias. Las mismas fuentes también especificaron que es posible que a lo largo del verano se lleven a cabo otros cierres provisionales de dependencias, en este caso para llevar a cabo tareas de limpieza y mantenimiento, orientadas principalmente a pintar las instalaciones y a desarrollar pequeñas reformas. Ésta es una práctica habitual en los hospitales en la época estival.

En el Hospital Valle del Nalón permanece cerrada una planta, equipada con 30 plazas. En agosto se alcanzarán las 60 camas fuera de servicio, según las previsiones de la gerencia. «La actividad ha bajado bastante y de momento estamos holgados en lo que se refiere a camas libres; incluso podríamos haber cerrado ya la segunda planta aunque la planificación pasa por hacerlo en agosto», argumentó el gerente del Hospital Valle del Nalón, Alberto Fernández León, que precisó que la medida es flexible y que las áreas cerradas pueden reabrirse si la demanda así lo exige. «Además de las plantas cerradas tenemos un plan de contingencia ya consolidado, a través del que podríamos habilitar camas para repuntes puntuales en zonas como el antiguo hospital de día», argumentó el responsable sanitario.

Fernández León también explicó las causas de que la actividad decrezca durante el verano. Además de una menor programación de intervenciones quirúrgicas, los ingresos por patologías médicas se reducen. Este factor es especialmente apreciable en unas comarcas con un elevado índice de envejecimiento, donde también hay un alto número de enfermos crónicos. «Los pacientes crónicos con problemas cardíacos o respiratorios suelen descompensarse más en otras épocas del año», apuntó el gerente de Riaño, que también precisó que la repercusión de los golpes de calor sobre la población es menor en regiones como Asturias
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DEL “MEDICO INTERACTIVO” … EVALUACION DEL ESTATUTO MARCO. DEBATE.

DEL “MEDICO INTERACTIVO” … EVALUACION DEL ESTATUTO MARCO. DEBATE.

Estatuto marco: luces y sombras

 

El 16 de diciembre de 2003, tras una larga espera, se cumplía al fin el mandato constitucional de que todos los profesionales sanitarios públicos tuvieran una ley básica que rigiera su trabajo. El Estatuto Marco, Ley 55/2003 de 16 de diciembre, llegaba para solucionar muchas lagunas legales que afectaban al trabajo de los profesionales sanitarios. Debía permitir que la labor profesional en el SNS no perdiera su carácter homogéneo, y ayudar a que se cumpliera el principio de igualdad en todo el territorio nacional. El Estatuto Marco sienta las bases en cuestiones básicas. La carrera profesional, la movilidad, la jubilación, la provisión, la selección de plazas… quedaron reguladas en sus catorce capítulos y sus 80 artículos. A punto de cumplir sus primeros cinco años de vida, sin embargo, son muchas las incógnitas que se ciernen sobre él. En el fondo late la pregunta final: ¿Ha cumplido su misión? Las respuestas entre los expertos son diversas, aunque, en general, la sensación que queda al valorar la norma es agridulce.

 

El Estatuto Marco sienta las bases comunes que deben regir en materias tan importantes para los profesionales sanitarios en general, y para los médicos en particular, como la carrera profesional, la provisión y selección de plazas o la movilidad por el territorio nacional; a lo largo de 80 artículos, catorce disposiciones adicionales, siete transitorias, una derogatoria y tres finales. Claro que a la hora de valorar si ha cumplido con eficacia la misión que se le encomendó, y sobre todo su ‘lucha’ por ser compatible con el más moderno Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), las opiniones varían y, una vez más, suelen enfrentar a las distintas administraciones con los representantes de los profesionales.

 

Para Antonio Fernández Paniagua, director de la División de Recursos Humanos del Servicio Gallego de Salud (Sergas), fue una norma que sustituyó a diferentes estatutos, que tenían además diferente rango jurídico, lo que acrecentaba la confusión a la hora de regular las condiciones laborales de los profesionales sanitarios. “Hablamos de los años 60-70, momentos todos preconstitucionales, y algunas de las cosas que se recogían en los estatutos antiguos eran de difícil encaje en la Constitución”. Tal y como comenta, había dispersión normativa, y tres diferentes tratamientos de las mismas situaciones. En su opinión, el EM tiene la ventaja de que unifica, “regula de forma conjunta”.

 

Precisamente, ese largo periodo de tiempo transcurrido entre la aprobación de la Constitución y la del Estatuto Marco llama la atención. Aunque para Fernández Paniagua, “ese lapso de tiempo permitió que la norma encajase perfectamente en el ordenamiento jurídico”. Según señala, “el EM es un mandato de la Ley General de Sanidad de 1986, pero no se aprueba hasta 2003, en el último año de mayoría absoluta del Partido Popular, cuando se han completado ya todas las transferencias sanitarias y ha desaparecido el Insalud”. Como recuerda, el momento tiene muy poco que ver con la situación que había cuando se ordena. En 1986 el Insalud tenía prácticamente todas las competencias sanitarias; en 2003, el Ministerio estaba haciendo normas para los demás, no para sí mismo, según señala.

 

Tras el nacimiento del EM, cada Comunidad Autónoma fue realizando su desarrollo. “En Galicia, por ejemplo, no hemos desarrollado el apartado relativo a la edad de jubilación; entendemos que lo establecido en este sentido nos aporta poco”. Pero el EM, en su opinión, tiene elementos muy positivos: “gracias a él tenemos la posibilidad de la carrera profesional, algo que todavía no tienen los funcionarios”. Además, y según Paniagua, “dio también capacidad negociadora con entidad propia a la Mesa Sectorial de Sanidad; y se convirtió en una normativa homogénea para la ordenación de la jornada”, subraya.

 

Por cuestiones como las reseñadas, el director de Recursos Humanos del Sergas realiza una lectura “positiva en conjunto”, aunque reconozca que tiene aspectos no tan brillantes. “Todo es susceptible de ser desarrollado y mejorado, pero la posibilidad de alcanzar los acuerdos a los que se ha llegado en cada comunidad, y el valor y la relevancia de esos acuerdos, su fuerza jurídica, se debe al refuerzo que les ha dado el EM”.

 

Por su parte, Fuencisla Olmos, hasta hace escasa fechas directora de Recursos Humanos del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), tiene también una valoración positiva, cuya aparición fue, en su opinión, “un hito importante, algo en lo que habíamos trabajado todas las comunidades junto al Ministerio”. Como afirma, desde 2003, el trabajo en el área de Recursos Humanos ha discurrido por un nivel de homogeneidad importante.

 

Para Olmos, la aplicación y desarrollo del Estatuto ha dependido de lo que cada comunidad autónoma ha realizado o sigue realizando. Así, considera que en una Ley Básica hay aspectos aplicables directamente y otros a desarrollar. En este sentido, recuerda que, por poner un primer ejemplo, todo lo relativo a descansos y tiempo de trabajo se aplicó de forma homogénea en todo el SNS, “o la carrera profesional, prevista en el EM y en la LOPS, que ha supuesto un impulso a una nueva medida de recursos humanos en todas las autonomías”, añade; por el contrario, “en los planes de ordenación cada comunidad llevó su propio ritmo”.

 

Pero por encima de todo, lo que le parece importante es que “todos los Servicios de Salud hemos dispuesto de una norma de referencia, y fue importante en los primeros años tras las transferencias. Para mí ha sido una norma relevante para el desarrollo de los Servicios de Salud y de las políticas de personal”. Aunque afirma que “queda mucho por hacer”, lo “importante lo ya hecho”.

 

La posición en contra de CESM

 

 Una opinión claramente contraria al EM, que “despertó muchas esperanzas que no se han cumplido”, se puede encontrar en la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM). El máximo responsable de su Gabinete Jurídico, José Ramón Oncins, afirma que “el EM tenía un plus de positividad grande, por el hecho de que se regulaba de una forma específica, y se daba cumplimiento a la Ley General de Sanidad de una previsión que gobierno tras gobierno se había ido dejando pasar; eso fue lo más positivo. Pero después se ha ido viendo que era una norma con imperfecciones, y éstas irán, o están, saliendo sucesivamente a medida que los tribunales se pronuncien”, comenta.

 

El responsable de JURISCESM explica, a la hora de hablar de imperfecciones, que éstas se centran “en el traslado a la legislación interna de los funcionarios de la directiva europea sobre descanso, por ejemplo; también había deficiencias en cuanto a la discriminación del trabajador temporal, pues se impedía el cobro de trienios a interinos, aunque algunos jueces ya se han pronunciado en el sentido de que este artículo del EM es anticonstitucional”.

 

Pero, en su opinión, lo que creó en su momento más conflicto fue el cambio de jurisdicción que ha sufrido el personal estatutario, “que aunque desde el punto de vista jurídico es impecable que esté en el ámbito de lo contencioso-administrativo, desde el punto de vista de las personas afectadas ha generado inquietud y sinsabor, pues, habituadas a la jurisdicción social, ahora tienen más dificultades para defender sus derechos con la misma frescura”, afirma.

 

En este sentido, Oncins aclara que el perjuicio para el facultativo no sólo se refiere a la menor celeridad de los procesos, sino también a lo que denomina como “la posición del juzgador: el juez de lo social es una persona sensibilizada por los problemas de los trabajadores, y como máxima tiene ‘in dubio pro trabajador’, la balanza en caso de duda se inclina del lado de éste; la jurisdicción contencioso-administrativa nace con la vocación de controlar a la Administración, pero no hay que olvidar que es también Administración, y además evidentemente está desbordada por la gran cantidad de problemas que ha recibido (inmigración, permisos…) y no ve con agrado la llegada de problemas relativos al personal”.

 

El Estatuto Marco es el resultado de un mandato de la Ley General de Sanidad de 1986, pero no se aprueba hasta 2003

 

 

Según señala, la jurisdicción contencioso-administrativa es en su forma de actuar, ”más fría que la de lo social”, y eso ha hecho, en su opinión, que, uniendo el temor a la posible condena y pago de costas, y que el periodo de solución se alargue, “muchos estatutarios ‘renuncien’ a la defensa de derechos que en otro ámbito, en otro momento, hubieran llevado a cabo”.

 

Un aspecto al que se refiere José Ramón Oncins, aunque de entrada aclara que “es un tema particular de algunas autonomías”, es el del tratamiento que se da a la jubilación de los profesionales. “Es llamativo porque se aparta de la regla general que señala que un funcionario, si lo desea, puede seguir trabajando hasta los 70 años”. Para el personal estatutario, en cambio, la situación es al revés: jubilación a los 65 años y, si alguien quiere continuar, la Administración le va a dar permiso.

 

La puerta de salida a estos conflictos, en opinión de este jurista, es que el EM deja el desarrollo de muchas materias en manos de las comunidades autónomas, “y van a ser éstas las que van a aclarar la situación. A nivel estatal, el mosaico normativo puede ser muy variopinto”, apunta.

 

Incumplimientos

 

María José Alende, secretaria general de Sanidad de Comisiones Obreras, destaca del EM “tres aspectos: que fue una norma que vino a superar estatutos preconstitucionales reguladores de la política de recursos humanos en España; que el propio EM establece un ámbito donde las administraciones públicas y las organizaciones sindicales deben tejer las complicidades que requiere una política de recursos humanos, a través del Foro Marco del Diálogo Social; y tercero, que el EM recoge por primera vez lo que debe ser el modelo de incentivación de los profesionales, a través del desarrollo de la carrera profesional”.

 

Para Alende, “aunque la norma era muy buena”, los problemas han llegado con su desarrollo, pues en su opinión “su cumplimiento requería voluntad política, y lo que hemos apreciado es una nula voluntad política por parte de los titulares del Ministerio de Sanidad y Consumo para abordar cuestiones que tienen que ver con la política de recursos humanos y que son de interés para el conjunto del sistema”.

 

Entre esas cuestiones no desarrolladas, la representante de Comisiones se refiere a que “el EM planteaba que un año después de su aprobación, el Ministerio de Sanidad debía presentar al Foro Marco un estudio sobre necesidades presentes y futuras de profesionales en nuestra Sanidad, porque ya en aquel momento detectábamos que podía haber problemas para la aplicación de la directiva europea sobre tiempo de trabajo y descansos, al no haber suficientes profesionales; el Ministerio de Sanidad ha sido incapaz de presentar ese estudio”, lamenta.

 

Otra cuestión que no se ha cumplido es que, independientemente de las carreras profesionales que se vayan acordando en los distintos servicios de salud, tiene que haber un marco referencial que homogenice u homologue los distintos niveles que van adquiriendo los profesionales en cada servicio, “para que esa carrera profesional no se convierta en un impedimento para la movilidad de los profesionales dentro del sistema”, añade.

 

Y otra cuestión que planteaba el EM es que cuando más de dos servicios de salud establecieran una oferta de empleo público, se plantearía en el Foro Marco para habilitar fórmulas que impidieran que alguna comunidad autónoma introdujera en los baremos cuestiones que dificultaran a profesionales de una comunidad acceder a una plaza en otra, como puede ser el conocimiento del idioma. “Eso tampoco se ha cumplido”; y completan su lista de principales incumplimientos, otros que afectan a la calificación profesional y a la formación.

 

Alende culpa más al Ministerio de Sanidad que a las comunidades autónomas del mal, o escaso, desarrollo del estatuto Marco, porque, en su opinión, “el Ministerio es el que tiene que velar por la cohesión social, y debe tener la habilidad política suficiente para tejer complicidades con las administraciones autonómicas y con las organizaciones sindicales para ver qué cuestiones de política de recursos humanos se deben tratar en el Foro Marco. Muchas comunidades han reclamado al Ministerio una política más activa, y éste ha mirado para otro lado”, señala.

 

En resumen, para la representante de Comisiones, “el EM fijaba unas normas de juego bastante claras, espacios de negociación en el ámbito autonómico y general, sin quitar competencias a las comunidades pero estableciendo un espacio donde se armonizaran las comisiones de trabajo”. Pero la falta de desarrollo de la norma está provocando, en su opinión, ”relaciones encontradas entre los distintos servicios de salud”, y más en un escenario de falta de profesionales. Así, una comunidad autónoma con mayor capacidad de recaudación, y por tanto de pago, atrae a los profesionales de otras, lo que puede poner en una situación de riesgo a distintos servicios de salud. “Sólo hay que ver la cantidad de profesionales extranjeros que se están incorporando, con acreditaciones no equiparables a las que se exigen aquí”.

 

UGT se opuso desde un principio a la norma

 

Tampoco es muy positiva, aunque por razones distintas, la visión que del EM tiene el otro sindicato de clase, UGT. Pilar Navarro, secretaria general de Sanidad, recuerda que “fue el único que no apoyó el EM, ampliamente criticado en las formas y en el fondo y, de hecho, en estos cinco años se ha demostrado que ha sido una norma que no ha beneficiado para nada ni a los trabajadores ni al SNS. Junto a la Ley de Cohesión, ésta en menor medida, y a la LOPS, son tres leyes que chocan frontalmente en algunos de sus artículos, con contradicciones profundas entre ellas”.

 

Para la representante de UGT, “algo fundamental para nosotros es que antes de realizar las transferencias sanitarias deberíamos haber puesto los elementos de cohesión del SNS, no actuar al revés como se hizo: eso ha producido problemas importantes y desajustes”. Para Navarro, del EM no se ha hecho el desarrollo reglamentario prácticamente en ninguna de las comunidades autónomas, ni se han establecido los planes de recursos humanos, que hubieran sido absolutamente necesarios para hacer una planificación, y “además seguimos defendiendo que hay materias básicas que son competencia del Estado que se deberían haber negociado: solamente se han negociado en el ámbito estatal los aspectos laborales del personal en formación, algo insuficiente”, dice.

 

La alternativa que Comisiones presentó “en unas negociaciones que fueron muy ‘sui generis’”, recuerda su secretaria general de Sanidad, es “hacer un Estatuto Básico del Empleado Público como ‘paraguas’ para después establecer los estatutos sectoriales para complementar cuestiones específicas”. Pero se hizo al revés “y fue un tiempo perdido”. No se hizo un estatuto que contemplara la realidad y el futuro de lo que debía ser el SNS, sino una ‘foto fija’ de lo que veníamos estableciendo con anterioridad a las transferencias, ha explicado Navarro.

 

La ‘colisión’ con el Estatuto Básico del Empleado Público

 

Aunque la cuestión ‘estrella’ cuando se analiza el papel que ha jugado y que de debe jugar en los próximos años el EM es su posible colisión con el Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP). Aquí hay dos claras líneas de interpretación: quienes afirman que el EM queda derogado con la posterior aparición del EBEP, y quienes señalan que ambos pueden convivir en perfecta armonía. Para Fuencisla Olmos, “lo que ha ocurrido es que el Estatuto Básico ha venido a complicar la política de cohesión”. En su opinión, ya era complejo establecer unas líneas de cohesión con una norma básica que debe desarrollar cada comunidad, y “si ahora aparece otra que también se debe aplicar, a veces, como está ocurriendo con elementos retributivos o de permisos, se complica cómo desarrollar nuestra política de RRHH”. Más que de confrontación, lo califica de complicación. Aunque en algunos aspectos concretos “sí se ha dado una cierta confrontación, como en el pago de trienios al personal temporal”. En cualquier caso, para Olmos el EBEP no deroga “expresamente” el Estatuto Marco. En su opinión, “son dos normas básicas y cada una tiene su ámbito, y sólo puede hablarse de derogación en algunas materias concretas en las que las dos entren en confrontación”.

 

José Ramón Oncins es crítico con la situación creada con la aparición del EBEP. Para el representante de CESM, “sorprende” que habiéndose realizado un esfuerzo para elaborar el Estatuto Marco al poco tiempo vea la luz otra norma, “donde de una forma implícita se está derogando una parte importante del propio EM… como así lo están interpretando los jueces en sucesivas sentencias”. Para Oncins, en este momento existe cierta confusión, que poco a poco los jueces van cerrando, respecto a qué norma se aplica. En su opinión, la primera a aplicar es el EBEP, y sólo en aquello que no esté regulado por éste o no sea vigente, “habrá que ir al EM”.

 

Por su parte, María Álvarez, integrante del Gabinete Jurídico del Colegio de Médicos de Cantabria, señala que “el EBEP desarrolla algunas sentencias y normativa de la Comunidad Europea que habían ido condenando a la Administración española por incumplimientos de diferentes normas respecto al personal. Eso, sin necesidad de que estuviera esta nueva norma básica, se hubiera ganado en los juzgados, pero ha servido para evitar que se judicializasen todos los problemas”. Como explica, el Estatuto del Empleado Público realiza una regulación igualitaria para todos los funcionarios en todo el Estado, estableciendo qué se debe desarrollar en cada comunidad autónoma.

 

En su opinión, “hay que resolver el conflicto entre normas en cada caso concreto”. No es que derogue el EM, afirma, pero sí que hay criterios que “dicen que como el EBEP es igualitario, hay aspectos de éste que son diferentes a los que establecía el EM y, en este caso, si los mejora, hay que aplicar esta segunda norma, siempre para favorecer al trabajador”, sostiene.

 

Algunos expertos afirman que el Estatuto Marco deja muchas materias en manos de las autonomías, lo que ha dado lugar a problemas de desigualdades

 

Para María José Alende, “la diferencia entre el SNS y otros espacios de las administraciones públicas es que para trabajar en el SNS se exige tener titulaciones habilitantes, y eso requiere un tratamiento específico; pero el Ministerio de Sanidad cree que es de aplicación una parte del EBEP que desdibuja el perfil profesional que tenemos en el sistema sanitario público”, según señala.

 

En cualquier caso, en el gabinete jurídico de Comisiones Obreras tienen “meridianamente claro” que el EBEP no deroga el EM, y su razón es que “cuando hablamos de normas, su especificidad prevalece sobre el momento en que han sido publicadas. EL EM y el EBEP tienen el mismo rango, son leyes generales aprobadas por el Parlamento”, afirma su secretaria general.

 

Pilar Navarro, de UGT, defiende que “con la negociación sobre el EBEP, vamos a tener que modificar la mayoría de los artículos del EM”. En su opinión, tan solo hay dos que no habrá que tocar: el referente a la carrera profesional y el de movilidad interadministrativa del personal. Para ella, en cualquier caso, “el EM, no queda derogado, y hay que adaptarlo al EBEP, al ser éste posterior. Algo fundamental para nosotros es que antes de realizar las transferencias sanitarias deberíamos haber puesto los elementos de cohesión del SNS, no actuar al revés como se hizo. Ahora nos damos cuenta de que el EBEP, adaptado a los tiempos y a una Administración Pública moderna, con modificación de algunos derechos, provoca que haya que modificar un EM que se ha quedado en fuera de juego”.

 

Antonio Fernández Paniagua advierte que en este punto “el Sergas comparte la teoría de la mayoría de las asociaciones jurídicas: el propio EBEP mantiene la vigencia del EM en las cuestiones específicas del ámbito sanitario, no es un ‘vaciado’ de éste, que recoge cuestiones que también son de aplicación al personal estatutario”. Así, el Sergas entiende que pueden convivir perfectamente, “no vemos colisión sino complementariedad”, afirma.

 

Para el representante gallego, en cualquier caso, el EBEP “podría ser más claro, pero entendemos que deja ese hueco para que el EM se mantenga, salvo en algunas cuestiones en las que haya un choque frontal”. Según afirma, “cuando se ha defendido que el EBEP deroga el EM no sé si se está valorando que el tratamiento que hace el EM de las situaciones administrativas es mucho más favorable que el que hace el EBEP”, cuestiona.

Porque lo que advierte Fernández Paniagua es que “una táctica rechazada por los tribunales, tanto en este caso como en otros en los que confluyen varias normas del mismo rango, es la del ‘espigueo’: no se puede coger lo que más favorezca de cada norma. Sino que se debe aplicar un bloque normativo conjunto, y nosotros mantenemos un sencillo esquema: en aquello que el EBEP señale que hay que aplicar a todos los profesionales y choque con el EM, hay que aplicar el EBEP; pero en lo que es específico del mundo sanitario se debe aplicar el EM, porque el propio EBEP le otorga esa facultad”, concluye.

SENTENCIAS A FAVOR Y EN CONTRA DEL RECONOCIMIENTO DE LOS TRIENIOS DE LOS PROPIESTARIOS PROVINIENTES DE PROMOCION INTERNA TEMPORAL

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En esta primera quincena de julio ha habido varias Sentencias de distintas Salas de lo Contencioso Administrativo de Oviedo – todas ellas tramitadas por CC.OO.-, sobre el reconocimiento de los trienios a los propietarios que antes estuvieron de promoción interna temporal, con resultados diferentes.

 

Así, la Sala 1, estima las pretensiones de los demandantes, mientras las Salas 4 y 5 las desestiman.

 

El problema es que todas las Sentencias son sin derecho a recurso.

 

¿Cuál es la diferencia entre unas Sentencias y otras?

 

Tanto la Sala 4 de lo Contencioso-Administrativo, como la Sala 5, siguen sin querer ver equiparables las situaciones de los interinos que obtienen plaza en propiedad, y a los que si se les reconocen los trienios cuando son propietarios, con las de los trabajadores de promoción interna temporal, que también acaban siendo propietarios de la nueva categoría. Para los primeros si hay el derecho y para los otros no …. ¡¡es mejor ser interino que propietario en promoción interna aunque luego ambos sean propietarios de la nueva categoría en igualdad de condiciones … que no en igualdad de derechos, ya que hay un derecho, el de percibo de los trienios, que el interino cobrará toda su vida en la categoría actual y el de promoción interna no!! … ¿y no es discriminación?. Evidentemente para esas Salas no lo es.

 

Sin embargo la Sala 1 considera que la situación entre los “nuevos propietarios” debe ser idéntica en derechos independientemente de que uno haya estado anteriormente como interino o como promoción interna temporal. Al respecto, destaca esta Sala y no las anteriores, un informe jurídico del propio SESPA - a pesar de posteriores decisiones de índole político del organismo – que reconoce la discriminación que se generaría y, de hecho generaron, entre antiguos interinos y promoción interna temporal, una vez que son todos propietarios y se acogen al derecho del reconocimiento de trienios de la Ley 70/90 … ¿a los primeros si se les reconoce y a los segundos no?... Lo que hace que esta Sala falle a favor de dicha igualdad y estime la pretensión de los demandantes.

 

En fin, las Sentencias son para ser acatadas, y más si son firmes porque no dan derecho a recurso, pero no es obligado compartirlas. Por ello desde aquí, y al margen de que ya lo hemos dicho en muchas ocasiones, reconociendo que el problema lo generó el SESPA y dentro de éste organismo, el Sr. Tomás Mendoza (que ahí sigue) de manera muy particular; no podemos por menos que aplaudir la rigurosidad y capacidad de análisis de este tema por parte de la Sala 1 de lo Contencioso-Administrativo de Oviedo.

 

Nos reservamos un ¡¡hay justicia!! – con mayúsculas - para mejor ocasión… De momento tenemos un “… para unos Si y para otros NO”.